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Después de la Reforma de Córdova en 1918 y sus
influencias a través de los principios de cogobierno, autonomía y
profesionalización, las universidades de América Latina se involucraron
en los mismos procesos que han caracterizado a la educación superior en
el transcurso de las últimas décadas. En el ámbito del Ecuador,
independientemente a las dificultades comunes que ha suportado, sobre
todo las públicas, no cabe dudas que su aporte ha sido significativo
para el desarrollo de las diversas profesiones y, a través de ellas, de
los diferentes sectores de la producción y de las actividades
económicas, lo cual también es determinante para el enriquecimiento
cultural del país.
Ahora, frente a los retos del Siglo XXI y del tercer
milenio, la misión de las universidades y escuelas politécnicas, va más
allá del modelo profesionalizante, de las proclamas de investigación y
de los vínculos con la comunidad para contribuciones inmediatas. Sería
un escenario restringido en circunstancias del rápido
avance de la
sociedad del
conocimiento y del recurso
imprescindible de las ciencias para cualesquier acción productiva y
competitiva de las personas y de las organizaciones.
Por eso, para superar las limitaciones en el saber y en
el hacer, surge y se afianza el postgrado, como estructura educativa mas
global que nacional, destinados a la especialización científica o al
entrenamiento profesional avanzado. Desde luego, la pertinencia se
desvanece o deteriora cuando los postgrado sólo apuntan a incrementar la
escolaridad, otorgar títulos y establecer una especie de continuidad del
pregrado, sin garantías de competencias en investigación y trayectoria
profesional.
De tal manera que, si es verdad que el requisito básico
para ser admitido en el nivel de postgrado consiste en acreditar
licenciatura o equivalente de pregrado, conviene demostrar que se ha
ejercido, con relativo éxito, la profesión y, asimismo, que hay el
compromiso de involucrarse en procesos para el enriquecimiento de la
ciencia.
Las opciones del postgrado en el Ecuador son cuatro:
Diplomado Superior, con 15 créditos equivalente a 240 horas de
aprendizaje y el aporte de una monografía como requisito de graduación;
Especialización, con 30 créditos equivalente a 580 horas de aprendizaje
y el aporte de una tesina como requisito de graduación; Maestría, con 60
créditos equivalente a 1060 horas de acción académica y el aporte de una
tesis como requisito de graduación; y, Doctorado (PhD), con 90 créditos,
equivalente a 1640 horas de acción académica y una tesis doctoral como
requisito de graduación.
La pertinencia del postgrado, entonces, radica en dos
condiciones esenciales: Que satisfaga a proyectos trascendentales de
innovación científica y/o tecnológica; y, que pueda ser evaluado en
función de resultados observables y mensurables en términos de calidad
que se produzcan en períodos de hasta cinco años, renovables con la
exigencia de un nuevo estudio o reciclaje de competencias en la
Universidad.
Por todo ello, el postgrado en cualquier Universidad y
en la nuestra en particular, necesita un sistema de administración
específico que no se diluya por duplicidad de funciones. Concretamente,
promovemos un solo centro de postgrados en la Universidad Técnica de
Machala.
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